Select Page

Conviviendo con nativos de la selva Amazónica

Conviviendo con nativos de la selva Amazónica

Recorriendo Pebas y la Casa del Arte.

A decir verdad no tenía muy claro cómo iba a conseguir el objetivo por el cual me encontraba en Pebas pero bueno, lo importante era estar ahí y conocer gente del pueblo.

El tiempo no estaba de mi parte ya que la lluvia no cesó en unas horas. Sin embargo no dejé que eso fuera un impedimento y me decidí no esperar más en el muelle e irme a por un hospedaje para al menos esa primera noche ya que la idea era no permanecer más en Pebas.

pebas

Una vez encontrado el hospedaje, me di una ducha de agua fresquita y salí a callejear. Como seguía lloviendo me empape de nuevo pero no importaba. Recorrí varias calles del poblado, comí un menú en un restaurante de madera que hay en el muelle y recordé que en Pebas se encuentra la Casa del Arte, donde un pintor ya jubilado (profesionalmente), que todavía pinta en sus ratos libres, se puede visitar su galería y con un poco de suerte disfrutar un rato de su compañía.

pebas

Cuando llegué a la entrada de la galería Don Francisco Grippa, autor de la mayoría de las pinturas expuestas se encontraba en una silla sentado y conversando con una de sus amigas (nacida en Pebas y residente en Alemania) que estaba de visita.pebas

Me invito a un vaso de cerveza dándome la bienvenida y después de disfrutar de sus cuadros, de los de otro pintor del pueblo y de las vistas que ofrece el mirador que tiene en lo alto de la galería, Grippa me preguntó por qué estaba ahí.

pebas

Nos sentamos en una mesa y tomando cerveza junto a su actual mujer Magaly y la amiga cuyo nombre no recuerdo, comenzamos a conversar sobre la manera en la que yo podría adentrarme en la selva.

pebas

Tras llegar a una posible solución, a Grippa le entró apetito y fui invitado a compartir mesa con ellos, invitación que acepte encantado a pesar de haber comido ya hacía apenas un par de horas.

pebas

En la mesa se continuó hablando un poco de él, un poco de mí y así hasta que habiendo terminado la comida, Grippa se levantó y se despidió diciendo que se iba a acostar un rato.

pebas

Después me despedí yo de los demás (Magaly, la amiga y las hijas de Grippa) y me fui habiendo acordado en reencontrarme con Magaly en el muelle a primera hora de la mañana.

De regreso al hostel, un señor desde el otro lado de una puerta abierta me grito invitándome a pasar.

pebas

Resulto ser un bar que estaba vacío y el señor que estaba con ganas de conversar me invito no solo a entrar sino a un par de tragos. Mezclas de diferentes licores cuyo porcentaje de alcohol desconocía pero nada alarmante por el rico sabor que tenían.

pebas

Al rato me fui y tras otra ducha me acosté tempranito para asegurarme un buen madrugón y aprovechar el día que estaba por venir.

De 6 a 9 de la mañana estuve por el muelle, desayune, espere a Magaly quien no apareció. Debíamos llamarnos por teléfono pero no había señal… así que se me ocurrió ir a su casa y como estaba la puerta cerrada me quede cerquita. Al final ella salió y me llamó.

pebas

Me dijo que no había podido contactar con una persona y que la mejor solución era irnos después de comer a una comunidad que esta cerquita a la que se puede acceder andando y así fue. Tras haber comido un menú en el mismo restaurante del muelle, nos encontramos en la plaza y salimos rumbo a Santa Lucía.

 

Conviviendo y aprendiendo de nativos en Santa Lucia.

Al final de la comunidad, en la última casita justo antes del puente que da paso a otra de las comunidades, se encontraban Rosa y Carlos, padres de Trébol, Queri, Carlos y Rosa. En ese momento Carlos (hijo) se encontraba de viaje regresando desde Huánuco.

pebas

Tras la debida presentación por parte de Magaly aceptaron acogerme por unos días y enseñarme cómo viven, llevarme a pescar, a la chacra etc. Nos tomamos un coco caca uno y al rato Carlos me propuso ir con él en el bote para comprobar las redes que permanecen en su orilla del río.

pebas

Había 5 palometas así que genial, ya teníamos cena fresca para esa noche.

Una hora más tarde mientras seguíamos conversando en el banquito frente a su casa, llegaron una parejita de Colombia, mochileros cuyo nombre no logro recordar, quienes se quedaron a charlar un rato y tras saber que iban a pasar una noche en Pebas antes de continuar su viaje, también fueron invitados a quedarse en Santa Lucía.

pebas

Ellos en su carpa y yo en la hamaca pasamos la primera noche no sin antes haber cenado un rico caldo de pescado y una palometa cada uno.

Esa noche me daría cuenta de que las que estaban por llegar iban a ser duras pues los zancudos pueden llegar a ser realmente unos despiadados chupasangres. Durante el día compartían sangre con los tábanos quienes también nos acechaban a todas horas.

Santa Lucía

Al día siguiente fui con Trébol y un amigo suyo a pescar media hora río arriba, donde estuvimos una hora más o menos y sin éxito alguno. Por suerte había algunas sardinas y palometas en la red que tenían frente a su casa y no llegamos con las manos vacías.

Santa Lucía

Comimos todos y acompañe a la parejita a Pebas para que vieran con que lancha se irían a su próximo destino.

Ya en Pebas aprovechamos también para conectarnos al wifi gratuito que hay en la plaza por un plazo máximo de dos horas para cada uno, las cuales no daban para mucho a causa de la lentitud de internet y nos regresamos a Santa Lucía.

Pevas

Tuvieron que quedarse un par de noches más porque no habría lanchas hasta el martes.

Esa noche no cenamos por haber llegado demasiado tarde. Serían las 7 y media o así y para entonces ya todo estaba a oscuras. En las comunidades en cuanto anochece ya se acuesta todo el mundo porque no hay luz a menos que dispongas de un generador y gasolina. Cuando llegamos ya habían cenado así que nos fuimos a charlar un rato con el hermano de Carlos.

Santa Lucia

Vivía unas casas más abajo y cuando pasamos por delante nos invitó a tomar cachaza (licor de caña). Estuvimos charlando con él hasta que decidimos ir todos a la casa de otro amigo quien encendió el generador y con música y luz, nos pusimos a conversar y a bailar según la cachaza surtía efecto.

Santa Lucia

Allá sobre las 11 o 12 y más ebrios que sobrios por supuesto, decidimos irnos a dormir porque debíamos madrugar.

Al día siguiente nos iríamos Trébol, su amigo, Carlos, la parejita y yo a Esperanza, una comunidad que esta unas dos horas río arriba con intención de ver todo el proceso que sufre la hoja de coca para mambear (luego hablare del mambeo).

Santa Lucia

Una vez en Esperanza y después de haber pasado el calor de un cielo despejado y sin sombra mientras navegábamos, nos tomamos el jugo de un coco (uno cada uno) y luego nos comimos nuestros respectivos cocos con los que tuvimos que pelear con el machete para poder pelarlo y partirlo sin destrozarlo.

Santa Lucia

Al no poder ver lo que queríamos porque el encargado de mostrárnoslo estaba trabajando en la chacra (no sabía que íbamos a ir), decidimos regresarnos y ahí fue cuando el sol casi nos achicharra, en un bote en pleno río de 12 a 2 y media de la tarde.

Santa Lucia

Comimos y nos fuimos de nuevo a Pebas para conectarnos al wifi. A diferencia de las comunidades, Pebas si tiene luz de 6 de la tarde a 11 de la noche por lo que la plaza se llena de gente, niños sobre todo, que aprovechan la ausencia de calor para divertirse.

Santa Lucia

Esta vez no se nos hizo tan tarde pero a mitad de camino comenzó a llover y llegamos empapados algo que a Rosa le hizo mucha gracia y hecho a reír a carcajadas.

Por la mañana la parejita de Colombia partiría hacia su nuevo destino, mientras que yo acompañaría a la familia al muelle de Pebas donde esperaríamos la llegada de Carlos (hijo).

Después de comer nos fuimos Carlos (padre) y yo a pasear y en una de las comunidades vecinas, fuimos invitados por unos amigos de Carlos a mambear coca, cita que tendría lugar a las seis de la tarde.

Santa Lucia

Y así fue, nos montamos en el bote y fuimos a la casa donde se “trabaja” bien puntuales.

Se trata de una casa donde solo se trabaja la hoja de coca y se mambea durante unas horas antes de irse a dormir.

Cuando hablan de trabajar se refiere a todo el proceso que se lleva a cabo hasta que se consigue el polvillo (fino como la harina) de la hoja de coca y a las horas que se pasan mambeando y hablando de “cosas de la vida”, pensando, solucionando posibles asuntos de la comunidad etc.

Santa Lucia

Ese proceso consiste en calentar las hojas en una olla mientras se van machacando. Una vez secas y bien machacadas, se mezclan con las cenizas de otra hoja cuyo nombre de la planta nunca conseguí memorizar y ya queda lista para mambear.

Santa Lucia

Mambear consiste en ponerse una o dos cucharadas del polvillo en la boca y mantenerlo ahí, salivando poco a poco hasta que se diluye y lo tragas. No hay que diluirlo rápido (tampoco es que se pueda, prueba a llenarte la boca de harina y la sensación es muy parecida), lo ideal es dejar todo el mejunje a un costado e ir diluyendo poco a poco mientras se conversa.

Lo difícil es entenderse y no toser escupiendo todo al que está delante (normalmente se sientan en círculo). La primera vez casi me ocurre y no lograba entender nada de lo que me decían. Tampoco era capaz de hablar con el polvillo de coca en la boca así que me limitaba a asentir todo lo que decían.

Santa Lucia

A partir de la segunda ronda ya comenzaba a entender algo más lo que me decían y podía hablar yo también, algo que me hizo sentir más cómodo. Al principio es un poco agobiante.

Estuvimos tres horas mambeando y hablando de todo un poco. Me contaban las costumbres Boras pues de esa etnia eran en la comunidad que estábamos, les contaba yo cosas de España, de mis viajes etc y a las nueve de la noche nos fuimos.

Santa Lucia

Tengo que admitir que ese rato fue muy interesante (a partir de la segunda ronda) ya que los efectos de mambear son activar la mente y de algún modo uno se pone más pensativo, filosófico o como quiera decirse. Era como que todo lo que se hablaba se decía y pensaba como con más profundidad, dándole más vueltas al coco.

Esa noche me tomé un café calentito y me quedé en la hamaca pensando en mis cosas hasta que el sueño pudo conmigo.

Santa Lucia

Por la mañana ya me iba de regreso a Iquitos. Después de un buen desayuno el cual siempre consistía en un buen plato de arroz con pescado, acompañado con plátano frito o yuca y un jugo de alguna fruta, decidí regalarle mis hilos a Rosa para que pudiera tejer sus artesanías y yo me quede con tres colores para poder hacer alguna pulsera durante el resto de viaje.

amazonas

Luego me acompañaron al puerto y ahí, muy agradecido por supuesto, me despedí de la familia y continué mi viaje hacia Yurimaguas, teniendo que hacer una pequeña escala en Iquitos.

Deja un comentario

¿Nuevo en el blog?

¡Hola! me llamo Daniel Ballesteros y soy el autor de Humildad Mochilera.

Actualmente estoy trabajando en un proyecto online a la espera de la próxima temporada de trabajo de Mayo a Septiembre. Con esos ahorros quien sabe cual será el próximo viaje. Por ahora ire publicando lo que fue de mi viaje durante 3 meses por Perú.

Espero que disfrutes leyéndome y ¡muchísimas gracias por visitar el blog!

EN LA MOCHILA:



¡Sigueme!

Blog alojado en:

Web Hosting

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
¿No te olvidas de algo?
¡Consigue tus guías ampliadas en PDF Gratis!

¿No te olvidas de algo?

¡Consigue tus guías ampliadas en PDF Gratis!

 

¡Suscribete y no te pierdas nada!

 

Gracias por suscribirte a mi blog!

Pin It on Pinterest

Share This

¡Ayudame a difundir!

Si te ha parecido interesante, por favor compartelo con amigos y familiares, ¡Gracias!