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Campamento Torres: El tiempo no perdona

Campamento Torres: El tiempo no perdona

Suena el despertador casio de mi muñeca, me veo abrazado a mi “chaquetalmohada” y a funcionar! Nos esperaba la etapa más dura de nuestro circuito W. Hay muchas maneras de hacer los circuitos pero de eso se hablará en otro post. Tal y como nosotros lo organizamos, la penúltima etapa desde el Campamento Italiano hasta el campamento Torres donde pernoctaríamos, era literalmente dura.

Características técnicas (aproximadas):

Longitud: 26km

Desnivel máximo: 1000m*

Dificultad: Alta

Y muchos ríos para cruzar brincando de roca en roca!

*A lo largo de los 26km se asciende y desciende en varias ocasiones desniveles de 300m. Los últimos 9km son de ascenso continuo con un desnivel superior a los 900m.

Mentalmente dividimos el trekking por partes utilizando como puntos de referencia los distintos campamentos que íbamos a dejar atrás hasta nuestro destino. Como siempre Lucia abría camino y por suerte (y gracias a mi crema reflex) su tobillo había mejorado mucho esa noche, así que llevaba un buen ritmo.

búho

A lo largo del camino dimos con este bonito búho a tres metros de nosotros.

Pronto llegamos al campamento Francés y de éste al refugio Los Cuernos, habría como una hora. Por el momento prácticamente todo era un desnivel bastante cómodo y el tiempo era… ni fu ni fa, digamos que inestable siendo una ligera lluvia la protagonista inicial de nuestra jornada.

Media hora aprox. antes del encuentro con “eso”.

El refugio Los Cuernos quedaba lejos a nuestras espaldas cuando habría dejado de llover para dar paso a un sol bastante tímido, varias nubes y bastante viento. De repente empezó a azotarnos de tal modo que nos detuvimos para mantener el equilibrio con la ayuda de los bastones porque literalmente se nos llevaba el viento! Con el peso de la mochila casi me tira al suelo. Fueron como unos 20 segundos y cuando “eso” pasó, vimos como “eso” se dirigía hacia el lago que quedaba a nuestra derecha. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que nos había pasado por encima un minitornado!

A lo largo del trekking tuvimos la gran suerte de cruzar por varios ríos. Cada vez que nos encontrábamos con uno, entrabamos en modo “juego” y debíamos encontrar la mejor forma de cruzarlo sin mojarnos o, mejor dicho, mojándonos lo menos posible. Cuál sería la roca adecuada para dar el siguiente paso?

Hicimos alguna parada de 5 minutitos en varias ocasiones para comer un par de galletitas, algunos frutos secos, beber y reposar las piernas. En alguno de esos descansos hablamos con otras personas, compartiendo la emoción, el cansancio, datos geográficos… estos últimos solían ser intercambios de información con la gente que realizaba el circuito en dirección contraria, en plan: Cuantos ríos quedan por cruzar? Hay muchos desniveles?…

De camino a las Torres del Paine

En cuanto empezamos el ascenso continuo los últimos 10km, el tiempo volvió a empeorar y aunque no llovía… se veía venir. Este tramo final de etapa después de la distancia ya recorrida, empezó a ser lo suficientemente dura como para que no volviera a sacar fotos.

Ese puente se encuentra a escasos metros del Refugio Chileno. Cuando llegamos a ese punto estábamos literalmente agotados. De hecho nos detuvimos media hora para comer ya que, sin exagerar, no podíamos más.

Voy a reconocer que los 5km por detrás de esa fotografía más los 4km que quedaban por delante, fueron los más agotadores que he pasado haciendo senderismo desde que me dedico a ello como parte de mis hobbies.

Al día siguiente esas serían las vistas de por donde acabábamos de pasar.

Al día siguiente esas serían las vistas de por dónde acabábamos de pasar.

Poco después empezaría a llover y no pararía de hacerlo en aproximadamente 24h. Tal cual lo leéis… Llegamos al Campamento Las Torres y no pudimos hacer mucho más que montar las carpas sobre mojado, volver a comer y quedarnos dentro de las carpas a esperar, y esperar…

Lo planeado era levantarse a las 5 de la madrugada, subir al mirador Base de Las Torres y ver el mágico amanecer; las torres de color naranja y el lago transparente brillar con los primeros reflejos del sol. Algo que lamentablemente no hicimos pues… seguía lloviendo, seguiría lloviendo y así fue, por lo que decidimos acostarnos de nuevo un par de horas más, asumir que no veríamos el amanecer y dejar el ascenso para luego.

Otra fotografía del regreso a la mañana siguiente

Siendo las 7 de la mañana y con el tiempo que no daba tregua… nos desilusionamos y decidimos no subir. No fue el agua sino la densidad de las nubes que impedirían ver más allá de los 50m de distancia… lo que nos hizo llegar a la conclusión de que si subíamos sería para no ver más que niebla. De ese modo y después de un buen desayuno… iniciamos el camino de regreso, comenzando así la última y más sencilla de las etapas, un descenso continuo hasta donde tomaríamos el bus hacia Puerto Natales.

No habría pasado ni una hora desde que dejamos atrás el Refugio Chileno cuando salimos de los nubarrones, el viento y la lluvia para toparnos con unas vistas veraniegas, las cuales hacían del momento algo extraño. Acabábamos de tomar la decisión de no ascender al mirador por mal tiempo y desde ahí arriba veíamos la solanera que azotaba todo el valle.

El descenso fue rápido y cálido. Tanto que al rato nos quitamos las chaquetas, se nos secó la ropa mojada (yo llevaba la ropa del día anterior colgada en la mochila a modo “tendedero”) y yo incluso sudé a causa del calor que empezaba a hacer según nos alejábamos de la cima y su nubarrón.

En apenas 3 horas llegamos al punto de recogida donde los buses nos llevarían a la guardería Laguna Amarga y de ahí partiríamos a Puerto Natales, despidiéndonos así de una maravillosa aventura por el Parque Nacional Torres del Paine, donde pudimos disfrutar de la naturaleza en primera persona durante 4 inolvidables días.

Estando en la Guardería Laguna Amarga, pude sacar una fotografía que explicaría perfectamente la diferencia entre “el invierno” que vivimos en lo alto del Campamento Las Torres y el clima veraniego que vivimos una vez abajo.

Digamos que esa mañana, amanecimos ahí arriba entre esos nubarrones que nos impidieron ver y disfrutar de las Torres del Paine, fue una lástima la verdad. Aun así muy contentos y orgullosos de haber completado el circuito W en 3 noches y 4 días.

Una experiencia única, 100% recomendable, que repetiría y a poder ser en compañía de Lucia (como mínimo), quien también puso de su parte para hacer de los 4 días un experiencia compartida.

Y hasta aquí el mejor Trekking que he realizado a día de hoy, espero algún día no solamente repetirlo sino completarlo con el circuito “O”. Por el momento el próximo destino tendía lugar en algún rincón de los Andes Argentinos, dejando atrás el lado chileno por unos días.

 

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¡Hola! me llamo Daniel Ballesteros y soy el autor de Humildad Mochilera.

Actualmente estoy organizando un viaje de 15 días por Islandia en Mayo. En abril solicitare la Working Holiday para Nueva Zelanda y si no suena la flauta... me iré por África de viaje. Espero que disfrutes leyéndome y ¡Muchísimas gracias por visitar el blog!

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