
La magia del Cerro Guanaco

Había llegado el gran día, ya estábamos registrados en la oficina de guardabosques y acabábamos de desayunar, creo recordar que salíamos con una hora de retraso en cuanto a lo que teníamos previsto. Aun así la cima del Cerro Guanaco aguardaba sorpresas que no olvidaríamos, salimos tan decididos que apenas nos llevamos comida, un par de bolsas de patatas fritas y un paquetillo de galletas con chocolate.
Dejamos atrás el campamento a sabiendas de que estaba escoltado por un zorro, chumangos y caranchos (ver post anterior). Proseguimos el sendero a orillas del Lago Roca por su lateral derecho y pronto nos desviamos para comenzar la subida.
Todo iba bien y nos parecía un juego de niños al principio… recuerdo que en algún momento se dijo algo así como: “si todo el rato es así no le veo la dificultad que obliga a registrarse donde los guardabosques”, pero no tardaría en cambiar la situación y veríamos que lo que ese día hacíamos no era ni mucho menos un juego de niños.
La ruta en sí es apta para todos los públicos (inexpertos y niños deben ir acompañados desde mi punto de vista) aun así nadie se libra de la obligación/necesidad de ir calzado adecuadamente.
Llegamos a un punto en el que el camino se volvía confuso, la variedad de opciones para seguir nos hacía dudar y había un factor más que influía en la toma de decisiones: El barro. Si, durante unos 50-80m aproximadamente todo se volvió un barrizal entre árboles, arbustos y un riachuelo fruto del deshielo. No hay fotografías de ese tramo porque no estaba la cosa como para ello…
Intentábamos encontrar el modo de pasar sin que las botas se hundieran como para cubrir la caña y evitar males mayores a unas simples botas manchadas de barro… así que pisando ramas rotas, trampas (ramas rotas que se movían), rocas por las que un calzado inadecuado resbalaría y demás, conseguimos cruzar el humedal aunque más bien eso era un barrizal.
Una vez pasado el obstáculo llegamos a un descampado verde y mojado, con abundante musgo, vegetación que desconozco, césped y mucha agua. Debíamos caminar tanteando el suelo pues no se distinguían los pequeños riachuelos, charquitos…
A fondo una línea «a trazos» y horizontal parecida a un horizonte que en lugar de dividir cielo y tierra, separaba los colores verde intenso el cual continuábamos tanteando con las botas, y un marrón grisáceo con manchas blancas al que aspirábamos llegar y ascenderlo.
Y llegamos, pudiendo pisar rocas y nieve, respirando cada vez más frió y estando más a merced del viento. Menos mal que hizo buen tiempo. En las fotografías se aprecia la altura pero no la inclinación del sendero por el que estábamos subiendo… la cual es digna de enorgullecerse al llegar arriba.
Una pareja que estaba regresando aprovechó el momento en el que preguntamos lo típico: “queda mucho para llegar arriba?” para avisarnos de que en breve (en la cima) nos encontraríamos con una sorpresa, algo que a Lucia y a mí nos hizo caminar con más ligereza y ganas, preguntándonos que sería esa sorpresa… nos decíamos el uno al otro cosas como “serán las vistas” o “desde ahí seguro que se ven cóndores”, aunque lo que nos hizo reír en ese momento fue decir y esperar que arriba hubiera una garita vendiendo churros con chocolate y ahora que lo recapacito escribiendo, seguro que fue la esperanza de comer chocolate con churros lo que nos hizo acelerar el ritmo.

Al fondo y de lejos a cerca: Montañas las cuales parte, de Argentina, la otra parte chilena. Mas cercano se aprecia el Lago Roca. De verde toda la zona humedal que dificulto el paso y lo hizo mas divertido y por ultimo toda una cresta por la que veníamos ascendiendo.
Llegó el momento, estábamos arriba! y las vistas nos dejaron anonadados… a los tres, un chico que nos adelanto a pesar de nuestro buen ritmo, también compartía el momento con nosotros y gracias a él pudimos sacarnos una foto juntos Lucia y yo. Pero y la sorpresa? Cual era? Tengo que reconocer que las vistas… ver Ushuaia de fondo… los cóndores sobrevolar las crestas del cerro… no aceptábamos que eso fuera la sorpresa.
De repente y sin previo aviso, ahí estaba! Un cuarto compañero que esperaba nuestra llegada, sin churros pero nos esperaba! Un cachorro de zorro que con su picardía y en la distancia esperaba algo de comida. Me atrevería a decir que en una ocasión se acerco a nuestros pies estando a menos de dos metros mientras nosotros, sentados, comíamos las pocas galletas de chocolate, bebíamos agua y le sacábamos fotos.
Estuvimos como media hora en la cima y decidimos bajar antes de quedarnos fríos. Debíamos aprovechar el calor del cuerpo para evitar lesiones en el descenso que para nada era sencillo y corto.
No sin antes disfrutar de lo que unas vistas de 360º nos ofrecían, de lejos Ushuaia y su aeropuerto, toda una cresta de montañas rozando las nubes, literalmente rodeados del parque nacional Tierra del Fuego, nuestra vista se perdía entre dos valles, lagos y un mar camuflado entre islas. Se respiraba naturaleza salvaje con una intensidad indescriptible y añadirle al momento la lejanía a la que dejé mi hogar para llegar hasta ahí… realmente fue algo especial ya que por el momento es lo más lejos que estuve de España. Luego pude comprobar la friolera de 12.300km aproximados de distancia.
Como todo buen senderista, escalador y/o deportista en general sabe, hay que guardar fuerzas para la vuelta y lo hicimos pero… lo calculamos mal. En ese momento solo pensamos en el regreso al camping y sin mochilas. Por lo que para ello estábamos ya mentalmente preparados.
Una vez abajo y después de haber respondido a otros aventureros que ascendían, lo poquito que les faltaba y la sorpresa que les aguardaba etc, nos dimos un caprichazo! comimos en el restaurante que había al lado del camping y aunque no recuerdo que fue, si recuerdo que estaba calentito y realmente delicioso. Debo añadir que ahí mismo hacen un chocolate caliente riquísimo y de ahí que llegando a la cima quisiéramos del mismo en alguna garita improvisada.

De fondo se puede apreciar del Río Lapataia el cual divide el Lago Roca y la Bahía Lapataia (izquierda de la foto). A la derecha puede verse la Laguna Negra aunque solo quien haya estado puede reconocerla, esta entre los trozos de suelo pintados en marrón (si interpretamos esta imagen cual lienzo)
Después y ya con la tripita llena nos dimos cuenta de que los cálculos no los habíamos hecho bien… nos quedaba una caminata hasta la entrada del parque, con las mochilas y después de haber recogido todo el campamento. Así que nos armamos de energías escasas y ganas inexistentes… esto último hizo que me despreocupara y olvidara mi cantimplora en algún lugar del parque.

Toda esa linea de picos y cerros que rozan las nubes, son tierra chilena.
Caminamos, ya ves si caminamos pues nadie nos levanto a pesar de nuestros intentos haciendo dedo… fueron aproximadamente 7km de vuelta los cuales se hicieron pesados simplemente porque no había ganas de recorrerlos. Una vez en la entrada, llamamos a un taxi desde la garita de los guardabosques y en menos de una hora estábamos duchándonos en el hostel.

Lucia sacándome ventaja en el descenso mientas yo sacaba fotos. Puede verse como se pierde el camino en la linea que deja al humedal de fondo.
Después de la ducha, nos fuimos a la cocina del hostel para hacernos una cena calentita (que tampoco recuerdo pero… riquísima seguro). Luego debíamos acostarnos porque a la mañana siguiente nuestro bus partía a las 8am hacia Puerto Natales así que eso hicimos.
Yo personalmente me tumbe y en menos que canta un gallo me quede dormido aunque ese poquito de tiempo lo invertí recapacitando sobre lo bonito que había sido el día, lo orgulloso que estaba de nosotros y las ganas que tenía de seguir viajando.
Que envida, aventuras, paisajes, conocer lugares y las experiencias y recuerdos que te llevas.
Nada no sientas envidia! cada uno tiene sus cosas Miriam, tu tienes una familia, hijos, una furgo camper!!!! Es muy sencillo, los fines de semana al campo con la furgo y la familia. En vacaciones… de viaje por ahí si o no? ^^
Gracias por el coment Miriam!
Buenas… se puede acampar en el cerro?
Cuando yo estuve no se podía… así que a día de hoy creo que tampoco se podrá. De todas formas hay buenos lugares habilitados para ello.
Si vas, espero que lo disfrutes igual que nosotros!